9:36 PM
Yo no sé cómo agradecerle señor, no sé cómo agradecerle su Soledad verde y sus canciones amarillas, por cantarme Las transeuntes organizadas con ese ukelele bonito y medio trágico para cantarla como si no hubiera mañana, por salir de la nada con Inoportuna, y ¡Aquellos tiempos! para que sólo se la cantaramos nosotras tres, por empezar con el jardinero de nuestros dilemas que jamás nos lo esperabamos, por esas versiones de fiesta con el novio hipster de mi amiga la ennoviada con el mundo, por la Milonga con Pala, pa-la-casa; por ese cover hermoso de esa mujercita hermosa y única de este país también único y hermoso, pero un poco más triste.
Por esos colores, todos esos colores y esos matices; por ser problemático y perfeccionista incluso, y cantarle a Matías, su sonidista, que le arregle el sonido ochenta veces; por esa noche bonita y maravillosa que nos regaló y que quizá nos regale a nosotros otros días, muchos más quizás, llenos de sus recuerdos.
Pero yo no sé, más que todo, me preocupa, no saber cómo agradecerle sus sonrisas, esas sonrisas sinceras de amor y felicidad de estar ahí compartiendo ese momento, ahí, con todos nosotros.
Yo no sé señor, cómo agradecerle, pero gracias de todos modos, y gracias, por existir.

